La PCR se genera en el cuerpo como respuesta a una inflamación (generada por lo que sea: golpe, infección, etc.). Es una de las pocas herramientas que tienen los pediatras para poder anticiparse ante una posible infección en los recién nacidos por lo que cuando detectan este caso arrancan el protocolo de antibióticos lo que significa un mínimo de una semana en el nido.
Durante dicha semana se extraen muestras del bebé (sangre, orina, etc.) para hacer cultivos y comprobar si hay infección o no y para seguir la evolución del nivel de PCR. Como estos cultivos tardan días, prefieren empezar con los antibióticos (de espectro general) por precaución por si se tratara de una infección.
Ha sido un pequeño disgusto porque significa que David no va a estar con nosotros sino ingresado en el nido y la madre deberá subir a darle el pecho siempre que pueda. Pero, en realidad, es mejor que lo hayan detectado pronto y en la clínica porque así, sea lo que sea, lo podrán tratar de la manera adecuada.
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